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El blog político de un emprendedor social


La Asignatura Pendiente de la Democracia: los Niños

Hace muchos años que propongo que los menores voten. Justamente veo que en mi querida Suecia (y digo querida porque desde que era adolescente en la Argentina, cuando mis compañeros decían el modelo es China o Rusia, yo decía que el modelo era Suecia) ahora van a hacer referendums donde los chicos van a poder votar. La gente dice que los chicos no tienen que poder votar porque aún no tienen criterio, pero yo no estoy de acuerdo y daría el voto optativo a todos los chicos de 12 años para arriba. Inclusive en temas sencillos y más a nivel vida barrial, haría votar a los chicos de menos edad también.
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Mis razones para apoyar el voto de los niños son muchas. En general, están bien resumidas en este artículo. Los niños deberían votar porque al no hacerlo sus intereses no son bien representados en las democracias. El resultado es que de los dos grupos de personas que no trabajan en la sociedad, los niños y los ancianos, los ancianos se llevan más beneficios económicos y esto es por la sencilla razón de que ellos votan y los niños no. Así es que los políticos hacen campañas orientadas a los viejos pero no a los muy jóvenes. ¿Resultado? La primer vivienda es carísima, las guarderías públicas para niños pequeños son casi inexistentes y España tiene una de las tasas de natalidad más bajas del mundo.

Pero además del tema económico, los niños deberían votar porque si empiezan de chicos lo harían con entusiasmo y esto les educará democráticamente para el resto de su vida. Además, llevarían a sus padres a votar también. Muchas veces las democracias fallan por la indiferencia de los votantes adultos, pero una de las cualidades que distingue a un niño es lo contrario a la indiferencia, es el entusiasmo. Los adultos muchas veces pierden este interés por los temas claves de la vida hasta lo recuperan,… de la mano de un niño. Si los niños votaran, los adultos que vivimos cercanos a ellos volveríamos a sentir esa fascinación por cuestiones que hoy quizás nos resultan indiferentes. Nada mejor que tratar de explicarle a un niño que te asalta a “por ques” un tema político para que te des cuenta lo débil que es el andamio de tu argumentación. Los niños nos hacen pensar, especialmente los niños que no reciben el triste “cállate tonto” de sus padres.

Se que hay gente que diría que los niños son más susceptibles a ser engañados por la publicidad y los políticos, pero creo que si los niños tienen la opción, aunquevno la obligación de votar, lo harán con prudencia. Es más, si la publicidad política es más engaño que información, es hora de que aprendamos de niños a separar el trigo de la paja. Ahora que en España tenemos un gobierno que está sacando leyes que promueven la inclusión de la mujer, de los homosexuales, de los inmigrantes y de todos los sectores que han sido discriminados en un mundo aún hoy dominado por hombres de 40 a 65 años, ¿no sería hora que España revolucionara al mundo siendo el primer país en el que se empieza a votar?

Un comentario para argentinos y los ciudadanos de los pocos países en el mundo donde el voto es obligatorio. Aunque estoy a favor del voto de los chicos no estoy a favor del voto obligatorio. Creo que el voto obligatorio hace votar a mucha gente que no se informa realmente y que vota porque no quiere que la multen. Esto aumenta la tendencia a votar por el candidato populista que hace promesas atractivas, pero difíciles de cumplir.

Publicado el 11 mayo, 2006