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El blog político de un emprendedor social


Por qué Quiero a Israel

Quiero a Israel porque soy judío, sí, pero además quiero a Israel porque soy uno de los pocos judíos que conoce bien el Medio Oriente prohibido a los judíos. He visitado muchos países de la región escondiendo mis sellos de visita a Israel en mi pasaporte y, luego de una examinación bastante exhaustiva del Medio Oriente, se que Israel –pese a su controvertida política exterior–, es el país de la región, quizás junto con Líbano, en el que la gente amante de la libertad como yo podría vivir. Judíos o no.

Israel sufre del mismo problema que Estados Unidos. Mucha gente que critica a Estados Unidos viviría mucho mejor en ese país que en los países que Estados Unidos enfrenta, aunque esto no significa que muchas de sus políticas no causen rechazo. Israel es el país que más quiero en la región, pero también el que más critico en mi blog. Estaba pensando en cómo explicar este cariño que se mezcla cada tanto con una repulsión hacia políticas como la invasión de Líbano y me encontré con un artículo que escribió Shlomo Ben Ami en Haaretz, una de las principales publicaciones israelíes. Lamentablemente el artículo está en inglés, pero voy a tratar de explicar lo que quiero decir sobre Israel.

El artículo de Shlomo Ben Ami –a quien conozco personalmente y con quien concuerdo en muchos temas–, argumenta que no se puede pensar solo en atacar a Irán para que no se transforme en una potencia nuclear, sino que hay que tratar de negociar con Irán y aceptarla como potencia regional y da sugerencias sobre cómo hacerlo. Pero tan interesante como el artículo son las críticas demoledoras a Israel, a el artículo y su autor que aparecen en los comentarios del Haaretz al mejor estilo blog. Es por esto que quiero a Israel y considero que Israel es mi país amigo en la región, ya que es el único que sabe y puede cambiar de opinión porque conoce muy bien las opiniones contrarias. Publicarlas es escucharlas. Recomiendo leer los comentarios y ver lo que escriben simpatizantes de Al Qaida, de Hezbollah en Haaretz, ya que es una verdadera prueba de la libertad de expresión. Una vez hecho esto sugiero comparar esta postura con las del resto de los países de la región en las que algo como abandonar la religión Musulmana en Arabia Saudita, Qatar, Yemen, Iran, Sudán y Afghanistan, sencillamente está penado… con la muerte. Inclusive la blasfemia, algo bastante difícil de definir pero que en Europa sin duda estaría considerada como una forma de opinión, está penada con la muerte en Pakistán.

En resumen, quiero a Israel porque me deja criticarla, porque tanto aquí como en Israel gente como Shlomo Ben Ami –que estuvo en el gobierno israelí–, puede escribir un artículo cuya postura es opuesta a la del gobierno actual y a la de Estados Unidos y su vida no corre peligro.

En general, creo que Estados Unidos e Israel están sobrereaccionando en el Medio Oriente, están cometiendo errores enormes y están matando inocentes en la lucha contra sus enemigos. Inclusive creo que sus políticas, además de inmorales, son ineficaces y que producen más terrorismo del que destruyen. Pero, aunque estoy en contra de muchas de las decisiones que toman Estados Unidos e Israel, al final de todo quiero a Estados Unidos e Israel porque se que ellos pueden cambiar de opinión y sus enemigos probablemente no. Israel y Estados Unidos, al ser democracias, pueden cambiar de política como hizo España primero invadiendo Iraq y luego retirandose de este país al cambiar el gobierno.

Se que Israel me puede proponer a un Barak o a un Sharon, que Estados Unidos me puede dar un Clinton o a un Bush. Se que Israel ha pasado de pelear a muerte con la OLP a firmar la paz con la OLP, pero es muy difícil imaginar a Hezbolla responsable, entre otras tantas muertes, del asesinato de 95 argentinos cambiar su opinión y aceptar al estado de Israel. También me cuesta imaginar a Bin Laden ganando un premio nobel de la Paz como lo ganó Rabin.

Puedo criticar a Israel por invadir al Líbano combatiendo Hezbollá, o a Estados Unidos invadiendo Iraq luchando contra Sadam Hussein, pero en el fondo se que el mundo que Israel propone, el mundo que Estados Unidos propone, es mucho más mi mundo que el mundo que Saddam Hussein propone, que Ahmadinejad propone, que Nasralla propone, que Bin Laden propone. Por eso quiero a Israel. Y por eso quiero a Estados Unidos. Y también por eso quiero a Europa, frecuente aliada de Estados Unidos. Les quiero porque, cuando así lo siento, me permiten odiarles.

Publicado el 27 diciembre, 2006